miércoles, 6 de febrero de 2013

La "PRUEBA"

Si, la "PRUEBA", así en mayúsculas. Porque me ha tenido ocupada y preocupada varias semanas.

Cuando estaba embarazada de P. no tuve opción. Me quedé embarazada después de tres Fecundaciones In Vitro y en un principio estaba embarazada de mellizos. Cuando llegó la semana 8 uno de los embriones se detuvo y dejó de latir su corazón. Aunque de esta pérdida hablaré más adelante, tenía un miedo terrible a que le ocurriera algo parecido a mi otro bebé, y a que tuviera alguna enfermedad o problema cromosómico.
Puesto que no me pude hacer el llamado triple screening, me hice la amniocentesis.
Para quien no sepa en qué consisten ambas pruebas, en esta página web (que por cierto, recomiendo encarecidamente) están muy bien explicadas:

http://www.bebesymas.com/embarazo/triple-screening-en-el-embarazo-que-esperar-de-la-prueba

Personalmente, lo pasé fatal durante y después de la amniocentesis. No por el miedo de que mi bebé tuviera alguna enfermedad. Como soy patológicamente optimista, estaba convencida de que estaba bien de salud. Mi miedo era, como casi siempre, porque tenía demasiada información. Había leido en varios foros a madres que habían perdido su embarazo después de la prueba, ya que el riesgo de aborto es del 1% aproximadamente. Después de todo lo que había pasado para quedarme embarazada, me aterraba la posibilidad de perderlo.

La prueba en si no es dolorosa en exceso. Pero ver esa aguja enorme que entra en tu tripa es de película de terror. Tuve la suerte de que la enfermera que me atendía me daba la mano y me animaba, diciéndome que faltaba poco y que respirara hondo, que acababan enseguida. Me dieron una ecografía preciosa, se veía a mi bebé (aún no sabía que sería una niña) chupándose el dedo. Pero casi no quise ni mirarla, pensaba que si algo salía mal aún sería más doloroso.

Pasé los dos días siguientes en la cama. Sólo me levantaba para ir al baño y con miedo, mirando obsesivamente si perdía líquido amniótico. Tenía la sensación de que en cualquier momento se iba a romper la bolsa de aguas e iba a perder a mi bebé.

Después de esos dos días de angustia (en los que, por cierto, tuve que irme a casa de mi suegra porque J., mi marido, estaba de viaje en la otra parte del mundo por trabajo), fuimos al Hospital a recoger los resultados. Cuando la enfermera, la misma que me cogía la mano durante la prueba, buscó el sobre en su mesa, lo abrió y me dijo "todo está bien, es una niña", rompí a llorar. Toda la tensión acumulada esos días salió a borbotones. Estaba en una nube.

Lo primero que hice, cuando las lágrimas me lo permitieron, fue enviar un sms al papá. Aún me emociono cuando lo recuerdo...

Esta introducción es para que se entienda mi obsesión, en este segundo embarazo, de librarme de la dichosa "prueba". No quería prescindir de saber si estaba bien o no mi bebé, pero no quería pasar por todo aquello si era posible. Con mi edad (42 añazos) tengo mucho riesgo de tener un bebé con Sindrome de Down ( 1 entre 60 según los cálculos más conservadores).

Cuando me hice la amniocentésis ya se hablaba de una nueva prueba no invasiva, que consistía en un simple análisis de sangre y que detectaba este síndrome con una fiabilidad idéntica. Y, además detectaba dos de las anomalías cromosómicas más comunes, la del cromosoma 18 o Síndrome de Edwards y la del cromosoma 13 o síndrome de Patau.

Estas anomalías no son tan habituales como el SD, el síndrome de Patau afecta a uno de cada 12.000 nacidos vivos (ya que la mayoría de los afectados muere antes de nacer) y el de Edwards a 1 de cada 3.000, teniendo también, como casi todas las trisomías un alto índice de abortos.

Es cierto que la amniocentesis revisa todos los cromosomas, pero "a grosso modo". Es decir, comprueba que haya dos cromosomas en cada uno de los 23 pares que tenemos los seres humanos, pero sin entrar en detalle. En la nueva prueba no invasiva sólo se revisan los pares 21, 13 y 18, pero éstos son los más comunes y los que tienen mayor índice de supervivencia de los afectados.

De manera que, en cuanto supe que se podía realizar esta prueba en mi ciudad, me volví loca buscando información. Información que, por cierto, fue muy difícil de encontrar. Las páginas de internet daban datos generales, no concretaban qué cromosomas se analizaban y con qué índice de fiabilidad. Mi ginecólogo de la Seguridad Social no tenía ni idea. El ginecólogo que me visita por la mutua me dijo que mejor que me hiciera la amnio, aunque sospecho que tenía interés en cobrarla, por supuesto, porque esta prueba era muy nueva, la amnio tenía una fiabilidad del 100% y la otra no.

Cuando fuí a informarme en el centro que la realizaban, la visita médica fue surrealista. Antes de realizarte la prueba, tenías que pasar obligatoriamente por una entrevista con un ginecólogo del centro que se suponía me iba a dar toda la información sobre la misma. Pues bien, la doctora que me atendió no tenía ni idea. Me comentó que sólo analizaba el cromosoma 21. Y yo, que soy muy repelente y me gusta ir a los sitios con los deberes hechos, le expliqué todo lo que sabía del tema, que hacía años que la prueba se realizaba en Estados Unidos y Alemania, que analizaba los tres cromosomas más susceptibles de tener anomalías, que las muestras de sangre se enviaban a EEUU para el análisis, etc. Salió del despacho a confirmar lo que le estaba explicando, y cuando volvió me pidió disculpas y me dijo textualmente que "les habían enviado la información por email, pero que no había tenido tiempo para leerla". En fin, creo que sobran los comentarios. Si bien es cierto que por el sólo hecho de ser ginecólogo no estás obligado a saberlo todo, sí que creo que si tienes una visita de una paciente que viene única y exclusivamente a que le expliques cómo funciona una prueba en concreto, tu deber es informarte.

Después de la visita de "información", sólo tuve que acudir al laboratorio de la planta baja y hacer cola para la extracción de sangre. Dentro de quince días tendré los resultados.

Por cierto, una semana después me dieron los resultados del triple screening que me hicieron en la seguridad social y dieron "bajo riesgo". Así que estoy convencida de que mi niña está estupendamente, dándome ardores de estómago y molestias varias, como es su obligación.

En cuanto tenga los resultados definitivos, os los cuento. Eso sí, la "PRUEBA" no la cubre ni la Seguridad Social ni ninguna mútua. El precio actual es de 695 €. Aunque los he pagado la mar de contenta...




2 comentarios:

  1. Moltes gràcies, m'he emocionat molt amb la intro :)
    Mercè, mama. De la Muriei.

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  2. A mi em van cobrar el mateix per una amnio a la part privada del clínic! I també la vaig pagar encantada, així que la prova val el mateix i molt millor! Només una anàlisi de sang!!!

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